22 de abril: Día internacional de la madre tierra, de la preocupación individual a la acción colectiva

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Día de la tierraEl Planeta Tierra, cálido hogar donde vivimos en compañía de otros seres, cada día pierde su capacidad de absorber los impactos de nuestras acciones cotidianas, lo que pone en riesgo la existencia de todos los seres quienes en ella habitamos.

Cada año, el 22 de abril se celebra el nacimiento del Movimiento Ambientalista, luego de que en 1970, 20 millones de ciudadanos estadounidenses tomaron las calles y los parques para manifestarse por un ambiente saludable y sustentable en pro de la Madre Tierra, gestándose así uno de los días con mayor impacto global, pues apunta a la toma de conciencia sobre el consumo excesivo que hemos hecho de los recursos naturales y el urgente cambio de hábitos hacia un uso racional y sostenible de los mismos, enfatizando la corresponsabilidad colectiva de los habitantes como ciudadanos ambientalmente comprometidos por una Tierra limpia y en equilibrio con todas las manifestaciones de vida, para sembrar una mejor calidad de vida.[i]

La proclamación del “Día Internacional de la Madre Tierra” supone el reconocimiento de que la Tierra y sus ecosistemas nos proporcionan la vida y el sustento a lo largo de nuestra existencia, por lo que hoy nos demanda un nuevo estilo de vida “verde y sostenible” que sea amigable, respetuoso y entregado al medio ambiente, para permitirle recuperar su equilibrio que nuestra humanidad ha alterado y que continúa amenazando, pues todo lo que hacemos cuenta, y tiene un impacto negativo o positivo en ella, pues por ejemplo:

  • En materia de agua, de acuerdo a la ONU la sobreexplotación de este recurso ha crecido más del doble que la tasa de crecimiento demográfico en el último siglo, y junto con su ilimitada contaminación han provocado que casi 3 mil millones de habitantes padezcan escasez de agua y falta de acceso a saneamiento de servicios hidráulicos,[ii] y que la disponibilidad por habitante disminuya cada día al grado de colocar a la Tierra en una situación de “estrés hídrico”, cuya principal amenaza es que NO EXISTE UN SUSTITUTO. Incluso, la CEPAL prevé que México corre el riesgo de quedarse seco en no más de quince años, pues mientras que en 1950 la disponibilidad anual de agua por habitante era de 17mil 742m3, en 2007 la disponibilidad cayó a 4mil 312m3, implicando una reducción del 75%.[iii]
  • En cuanto a la pérdida de bosques y selvas se refiere, derivada principalmente del consumo insostenible de los recursos forestales para diversas actividades humanas (industria papelera, conversión del suelo para la ganadería y la expansión agropecuaria, incluyendo la tala ilegal de árboles), de acuerdo a la FAO, la deforestación anual de éstas áreas ronda las 13 millones de hectáreas[iv], que equivalen a la superficie de Costa Rica.
  • Por otra parte, el Cambio Climático (C.C.) ya no es una utopía latente sino una REALIDAD GLOBAL, que redefine las bases de nuestra existencia y relación con el Planeta. Las consecuencias del impacto antropogénico en el clima han sido fatales: más de 400 desastres naturales al año (siendo un impacto 13 veces mayor que el generado por accidentes de tránsito); afectaciones a 4 billones de personas alrededor del mundo; pérdidas económicas arriba de 1 billón de dólares anuales; y 9 de cada 10 muertes están relacionadas con la degradación ambiental derivada del C.C.[v]

Lamentablemente, luego de 20 años de discusión para corroborar que el C.C. es un fenómeno atribuido a las actividades humanas, poco se ha hecho por consolidar una Política Climática Global: que imponga un impuesto global al carbono; que empodere a las comunidades vulnerables para hacer frente a las repercusiones que dicho fenómeno ocasiona mediante la transferencia de tecnologías limpias y por medio de recursos y de infraestructura que fortalezcan sus capacidades a la adaptación; que despierte la solidaridad mundial para transitar a economías bajas en carbono mediante la cooperación multilateral fundamentada en acciones prácticas que todo individuo pueda implementar.

En México estamos “por los suelos”, ya que a nivel federal únicamente se dispone el 0.035% del PIB para el Gasto Público Ambiental, y autoridades como la SEMARNAT reprueban en el cumplimiento de sus objetivos sectoriales, lo que denota un desinterés y una falta de compromiso gubernamental y de participación social para hacer frente a esta amenaza real que se cierne hoy en toda la Tierra.

  • Por si esto fuera poco, en los últimos 30 años, alrededor del 30% de las regiones naturales del Planeta se han venido deteriorando en forma alarmante, período durante el cual se ha incrementado la presión humana sobre los recursos naturales y el ambiente hasta en un 50%.
  • A la par de estos problemas se tiene que la “huella ecológica”  [vi] de la humanidad es equivalente a si utilizáramos 1.5 planetas cada año para la realización de nuestras actividades cotidianas, lo que significa, que la Madre Tierra tarda un año y cinco meses para regenerar lo que consumimos en ese periodo. Desde la década 1970, la humanidad está en un déficit ecológico con una demanda anual excediéndose en los recursos que puede regenerar el Planeta cada año. [vii]

Aunque cada país tiene su propio perfil de riesgo ecológico, y que la mayoría están en deuda con la Tierra, pues tienen huellas más grandes que su propia capacidad biológica, resulta menester señalar, que en México la huella ecológica promedio de cada habitante es de 3 hectáreas[viii], mientras que la capacidad ecológicamente productiva del territorio nacional es de sólo 1.7 hectáreas por persona; es así, que triste y penosamente tenemos un déficit ecológico de 1.3 hectáreas per cápita.

Las consecuencias de poseer una huella ecológica insostenible son devastadoras no sólo para la Tierra en sí, sino para los seres vivientes y particularmente para la especie humana, pues a la par de que se pierden los recursos naturales y se destruyen los ecosistemas, también se incrementan los problemas sociales por la pugna de territorios y materias primas, llegando a situaciones de pobreza, hambruna, y guerras por falta de recursos naturales.

La agonía planetaria que vivimos en la actualidad nos ha demostrado cuan pequeños e incongruentes somos, pues -a pesar de nuestras capacidades, de nuestra inteligencia y de nuestro raciocinio-, en pleno siglo XXI el Antropocentrismo sigue siendo un estilo de vida dominante, y el consumismo prevalece sobre el desequilibrio ecológico de la Sociedad con la Tierra.

Hoy, es el momento de modificar nuestros hábitos, de cambiar nuestra conducta y de hacer nuestra vida diaria más amigable y respetuosa con nuestro hogar global, la Madre Tierra, por lo que invito a tod@s l@s lectores a incorporar en sus actividades diarias los siguientes principios:

  • Principio de Prevención, que nos exige adoptar medidas que eviten un daño ambiental.
  • Desarrollo Sustentable, como un modelo de desarrollo basado en el uso racional y democrático de los recursos naturales para la satisfacción de las necesidades y el pleno logro de las capacidades humanas, siempre que se permita a los sistemas naturales su regeneración.
  • Justicia Ambiental, reconociendo la diversidad étnica, cultural y religiosa con respecto al desarrollo, implantación, aplicación de las leyes, reglamentos y políticas ambientales. Todos los seres humanos y no humanos, sin discriminación alguna tienen derecho a un medio ambiente sano, que promueva su salud física y bienestar espiritual.
  • Participación Ciudadana, como el único medio para lograr resultados exitosos en la implementación de políticas, proyectos y estrategias ambientales.

La protección de la Madre Tierra requiere de una solidaridad ambiental mundial, en la que ya no es suficiente tener una “preocupación individual”, sino más importante aún es gestar una “acción colectiva”, asumiendo el rol que juega cada uno de los sectores y miembros de la sociedad, para luchar por la preservación y conservación de la vida en este hogar maravilloso,  pues sino lo hacemos hoy, “no habrá un mañana”…


[i] Proclamación del Día Internacional de la Madre Tierra, Asamblea General de las Naciones Unidas, 2009. http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=A/RES/63/278

[ii] El agua, fuente de vida 2005-2015, Decenio Internacional para la Acción, Secretaría General de las Naciones Unidas.

http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/sanitation.shtml

[iv] Situación de los bosques del mundo, FAO, 2011.

http://www.fao.org/docrep/013/i2000s/i2000s.pdf

[v] Forum 2008: The Human Face of Climate Change. Global Humanitarian Forum, Geneva, 2008.

[vi] Este concepto sirve para calcular en términos de superficie, el área de tierra y mar ecológicamente productivos que cada individuo o nación requieren para satisfacer sus demandas de consumo y de generación de residuos, así como los daños que provocan en el ambiente.

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